jueves, 28 de febrero de 2013

¿Tiene "privilegios" la Iglesia Católica en Argentina?

En las últimas semanas han sido dos las noticias que han atraído la atención de quienes se interesan por los temas de religión y sociedad. El primero, que ha copado las páginas de los medios, es la renuncia del Papa de la Iglesia Católica, Benedicto XVI. El segundo, que ha pasado bastante más desapercibido en los medios masivos de comunicación, es el fuerte rumor de que en la próxima reforma y unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación Argentina se modificará parcialmente la regulación de las iglesias.

Esta reforma -que posiblemente significará la posibilidad de las confesiones minoritarias de tener personería jurídica religiosa- será sin dudas limitada, dada la subsistencia del art. 2 de la Constitución que concede una posición privilegiada a la Iglesia Católica por sobre cualquier otra creencia (o increencia). Aquí quiero detenerme, o en todo caso salirme un poco por la tangente de la discusión principal.

A muchas personas les molesta la utilización del término "privilegio" en relación a la situación que goza la Iglesia Católica en nuestro país. Les parece -creo- que implica una crítica a dicha situación, una especie de ataque basado en la injusticia de esas prerrogativas. Coincidentemente  aunque por el lado opuesto, muchos detractores de normativa que favorece al culto católico utilizan el término "privilegio" con una intención militante, hasta casi agresiva.

Creo que unos y otros se equivocan. Un privilegio es la exención de una obligación o la ventaja exclusiva o especial de la que goza alguien. No implica por si misma que sea merecida o no, o que genere necesariamente un perjuicio para el resto, para los no privilegiados. Debe hablarse, entonces, de "privilegios indebidos" o "privilegios merecidos", y de "privilegios favorables" o "privilegios odiosos". Lo que no se puede, según pienso, es tener un privilegio (en el caso, recibir aportes financieros y otras ventajas de las que el resto no goza) y no aceptar que se trata de un privilegio... aunque pueda no gustarnos como suena.


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